sábado, 27 de noviembre de 2010

Al borneo

Ayer escuché la palabra borneo en una expresión y en un contexto que llamó mucho mi atención...
Estar "al borneo", dijo María.
Yo siempre pensé que ese nombre era el de una isla de la Polinesia: al menos eso recuerdo de mi viejo libro de Geografía aquel que estudiábamos hasta el cansancio con la inolvidable Delia Blanco. Pero ayer descubri que en la navegación a vela la palabra "borneo" se refiere a las sutiles variaciones en la dirección del viento. Y parece que se usa para decir que la embarcación está a merced de los caprichos del aire. Puede estar anclada o sujeta a una boya, pero igual moverse libre al impulso de las ráfagas o de la brisa.
Ah, quién pudiera ser velero! Para dejarse hamacar por las alas del viento, sin oponer ninguna resistencia, como si no pesáramos nada, o mejor, como si nada nos pesara. Flotar en el agua calma o tempestuosa sin procupaciones ni temores. Estar, simplemente, en una especie de goce extasiado de los sentidos, dejarse llevar pero sin ir a ningún lado.
Me encantó la palabrita. Quiero eso para estos días: estar al borneo, entregar mi voluntad a los vientos que soplen, sin pensar nada más.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Del hábito de releer

Estuve releyendo...Siempre lo hago. Es como encontrarnos otra vez con un viejo amigo... Es redescubrir por qué lo elegimos alguna vez, por qué lo seguimos queriendo. Pueden pasar semanas, meses, años: no importa. Él nos espera con su amistad intacta. Releo y me pregunto quién era yo cuando nos encontramos por primera vez... Qué fantasías poblaban mi imaginación? Qué miedos me quitaban el sueño? Releo y me re encuentro con esa que yo era. Aquella niña tímida, una adolescente curiosa, la estudiante ávida...o tal vez la docente en busca de una lectura placentera...
Releo y al hacerlo, me sorprendo a cada paso, en cada curva del camino que forman las palabras. A veces, el sendero me lleva al reconocimiento: ahí estoy enredada entre metáforas o nadando en las azules aguas de la poesía. En ocasiones se hace más difícil, como si el tiempo hubiera borrado en parte mis huellas. Pero de pronto ocurre: una palabra me hace un guiño y veo al amigo de siempre que me espera con las páginas abiertas...

viernes, 29 de octubre de 2010

Cae la lluvia sobre mi corazón

LLueve rítmicamente sobre la escalera del patio. Sucesivos toc toc toc que a veces se alargan y se hacen fluidos en un pleeep que queda un instante suspendido y mudo, para reanudar luego en toc toc toc...
Adentro la penumbra de esta tarde gris se adueña de mi alma. Soledad, tristeza, encierro que nada puede romper, ni siquiera la lectura -siempre los libros han sido mi escape y mi refugio. Esta vez no, nada alivia la dureza de esta prisión que me comprime y me asfixia...
Afuera, el agua cae lenta pero sin pausa imitando el pulso de mi corazón.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Siempre los amigos

Porque están cerca, para acudir en mi ayuda cuando los necesito...
Son ellos, mis hermanos elegidos para compartir el camino.
No hay soledad que resista su mirada.
Todo lo puede una sonrisa de sus labios.
Triunfa del miedo una palabra que brote de su boca.
Están siempre a mi lado, mis amigos.

Gracias.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Encierro

De pronto la oscuridad se impone a la luz tibia de la primavera...
La puerta, que se había entreabierto apenas, ha vuelto a cerrarse con un ruido seco y áspero. Adentro el aire se espesa, enturbiado por el encierro repentino y me ahoga. Quiero salir pero un peso indecible me lo impide...
Miro la calle desde mi ventana. Afuera, el sol remolonea entre las hojas nuevas. Flota el perfume de las primeras flores de este septiembre que se me escapa...

sábado, 11 de septiembre de 2010

Pueblo Gallego

Así, mirando al mar, a la espera del amanecer
y la llegada del viento salobre. Así quisiera pasar
mis horas y mis días, vislumbrando a lo lejos el
horizonte brumoso, feliz por la llegada de los barcos que devuelven a los pescadores al abrazo de sus seres queridos.
Pueblo viejo tendido al sol como un perro cansado. Gente esperanzada con los ojos llenos de sol y la piel impregnada de sal. Por allí me llevan mis pasos que se hunden en la arena de la costa... En las olas se funde mi mirada para beber la frescura milenaria del mar.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Realidad vs. sueño

Mucho se ha dicho - Platon el primero- acerca de si esto que nos rodea es, en verdad, la realidad. Si se trata de la verdadera realidad, quiero decir, o de un mero reflejo o proyección de un mundo ideal y más perfecto que este otro, cercano, tangible, cambiante... Otros autores han sugerido incluso que vivimos inmersos en un sueño. Segismundo declama que "la vida es sueño" en la obra de Calderón de la Barca. El mago de Las ruinas circulares, (un cuento de Borges) anhela crear un hombre y para eso se impone la minuciosa tarea de soñarlo, noche tras noche. Feliz por haber logrado su objetivo lo envía lejos para que honre a sus dioses. Poco después descubre, con una mezcla de horror y alivio, que el fuego no lo quema y comprende entonces que él también es el sueño de otro.
Es que el tema de la percepción de nuestro mundo como un todo real y coherente es la base fundacional de nuestras creencias, así como de los deseos y temores que nos mueven. ¿Qué sentido tendría preocuparse por algo que no existe sino en nuestra imaginación? ¿Acaso sería válido luchar por el sueño de otro?
En el cine abundan los ejemplos y ,ciertamente, más allá de toda la parafernalia de la ciencia ficción que a veces nos abruma, es llamativo que sea este tema el que se aborde con tanta frecuencia. Tal vez tocar una fibra muy íntima del ser humano es lo que le da vigencia.
Sin duda, o por las dudas, habrá que tratar de seguir soñando buenos argumentos, aquellos que nos aseguren un final feliz o por lo menos aceptable.
¿Quién dice que esa no es la clave? Creo que nadie sabe la respuesta...

viernes, 20 de agosto de 2010

Placeres

Lavarse la cabeza...O mejor que te laven la cabeza, con energía limpiadora de pesares y masajes vigorosos que barran los malos pensamientos. ¡Qué buena experiencia, de verdad! Es que a veces,, se nos gasta el optimismo, nos cargamos de oscuridad y todo nos parece más difícil... Entonces, una buena jabonada, unos chorros de agua tibia - fría al final- completan el tratamiento. Y a seguir por el camino de la vida, más livianos y también un poco como recién salidos al mundo. ¡Qué delicia!

viernes, 13 de agosto de 2010

La trama

Tejemos. Todo el día, todo el tiempo. Tejemos... palabras y miradas. Forjamos una red a nuestro alrededor, una red que a veces es sutil y a veces, burda. Es el sostén que nos sirve de marco para relacionarnos con los otros. Teje que teje la araña su tela...En ella cada uno de nosotros se queda atrapado, sujeto por los lazos que lo sostienen y al mismo tiempo lo definen: uno es en relación con el otro. Así en la vida, somos reflejo y respuesta, acción- reacción que se opera en conjunción con los demás. Nadie puede ser en soledad: sólo el contacto nos hace evidentes.

jueves, 5 de agosto de 2010

La vida

Pasan los días, como el agua de un río que nunca se detiene... Nosotros fluimos con el río, somos parte de su eterno movimiento. Algunas veces, una piedra nos golpea o hiere nuestros pies desnudos. Surge la tentación entonces de salirnos del agua para evitar el sufrimiento. Quedarnos afuera, en la seguridad de la orilla para ver la corriente que fluye turbulenta o clara, desde lejos, sin mojarnos siquiera. Si eso ocurre, dejamos de movernos sin avanzar en el río de la vida, nos perdemos lo más importante: la experiencia vital que, ya sea que nos traiga la felicidad o la tristeza, nos mantiene en contacto con nuestra esencia humana, con nuestro devenir temporal.

martes, 20 de julio de 2010

Partidas

Implacable, el tiempo pasa y se lleva, a veces, a los amigos. Es dura la ausencia sensible, no poder verlos o conversar con ellos. Entonces lo único posible es su recuerdo para traerlos de regreso a nuestra presencia más íntima y volver a encontrarlos en nuestro corazón. Las lágrimas nublan los ojos pero hacen más nítida la visión del alma. Allí adentro están ellos, los ausentes... Nuestros ángeles.

martes, 13 de julio de 2010

Ojos nuevos


Muchas veces avanzamos entre la bruma del aburrimiento, o nos perdemos por los caminos de la deseperación, sintiendo que todo está perdido, que nada puede hacerse para cambiar nuestro destino. No es cierto que ya todo esté dicho, previsto o planeado de antemano... Todo depende de los ojos con que miremos la realidad.. Ojos nuevos, nueva mirada, necesitamos, una actitud fresca y lavadita, recién estrenada para captar esta vida que se nos ofrece plena y jugosa, tan rica... Para seguir andando como una piedrita que rueda llevada por el agua o como una hoja que se eleva tenue con la brisa. Pero siempre con la alegría del descubrimiento y la esperanza de encontrarse con el otro en un íntimo abrazo. Siempre jóvenes, a pesar del camino recorrido.

viernes, 9 de julio de 2010

El caminante

El camino se estira y se curva a lo lejos. Desaparece por un trecho, para luego reanudar su dibujo de serpiente empedrada. ¿Va o viene? No importa. Es un camino: es su esencia el ser nexo y contacto entre dos puntos. El caminante pasa por allí, abstraído tal vez, pensando en lo que ha dejado o avizorando lo que encontrará... El camino lo ve pasar, inmutable (no es su deber de camino interpelar a los que lo transitan). Sólo está, existe para permitir el viaje.
Y el viajero es libre de elegir el rumbo. El sabor de la libertad impregna su paso. Unas veces se le hace muy fácil, como si avanzara sobre el agua. Otras, en cambio, las piedras afiladas hieren su pies y la soledad lo agobia. Entonces su voluntad lo impulsa y lo sostiene. No se altera porque sabe que al final del camino alguien lo espera. Intuye que el retorno es posible. No olvida que lleva consigo lo más importante, algo que no se deja atrás aunque sea mucha la distancia recorrida. Guarda en el alma el cariño inamovible de los suyos, algo que nunca cambia ni se pierde.

A veces creemos que estamos lejos de los seres queridos porque no podemos verlos pero su imagen, su cálida presencia están siempre con nosotros.

domingo, 4 de julio de 2010

Los sueños

Agua y piedras. El árbol, apenas sostenido, resiste con firmeza los embates del viento, que ha intentado vencerlo desde siempre. Su tronco retorcido se inclina y mantiene sin embargo un equilibrio casi imposible a la orilla del lago...Se aferra a la vida con sus raíces curvas como garras. El ambiente es hostil pero él insiste en su dolorosa postura interrogante...¿Por qué no puedo vivir en este sitio?
Como el árbol, así nos aferramos nosotros también a nuestros sueños. Ciegos a lo evidente, seguimos intentándolo aunque todo nos duela, aunque el esfuerzo nos desgarre las entrañas. Lo importante es seguir.

viernes, 2 de julio de 2010

En diálogo

Del otro lado, cerca, aun a pesar de la distancia física, están ustedes. No los otros que no saben o no escuchan, no, no ellos, sino ustedes: el tú multiplicado que me escucha y comprende lo que digo. A ustedes, entonces, me dirijo. Quiero que sepan cuánto los necesito, hasta qué punto su presencia -su existencia,digo- me define. Soy yo, en contraste y contrapunto. Mi palabra en su oído, ideas compartidas, compañía. Sin ustedes, mi voz se moriría devorada por la soledad, entre las piedras del silencio.
Cuando se piensa en comunicación se presupone un vínculo entre el emisor y el receptor, pero también es fundamental que ambos compartan el mismo código. Sólo así el mensaje podrá ser captado y comprendido. Ahora bien, yo digo: el mensaje no es aquello que el emisor formula o codifica, sino más claramente, eso que el receptor recibe y comprende. ¿Cuánta información, cuántos matices se perderán en el camino?
Pienso y escribo. Leo y me impregno del pensamiento del que escribe, pero ¿será suficiente? Tal vez algo importante se pierda en cada transvasado. Quizás algo invaluable se haya perdido ya definitivamente. Todo es cuestión de interpretaciones, decía Nietzsche, y de ese modo, nuestro mundo está formado por la superposicón de múltiples ficciones, que son nuestras formas de entender la realidad.
¿Cuál se habrá puesto en juego en este rato que llevamos conversando?

lunes, 21 de junio de 2010

Remanso


El agua fluye serena y clara...En el horizonte se recorta una hilera de árboles esbeltos. Su ramaje se mece al compás del viento de la tarde. El tiempo se ha detenido en la cima del cerro, rueda silencioso entre las piedras resecas. Sólo el agua fluye en este cuadro quieto.

jueves, 17 de junio de 2010

Palabras que abren puertas

Hay palabras duras, compactas, pétreas, densas, sólidas, férreas, implacables,viscosas... Esas son las palabras que cierran, traban, ocultan, endurecen, empantanan, secan todo, lo matan... Pero hay otras, palabras dulces, livianas, tenues, frágiles palabras, bailarinas, melodiosas... que abren todas las puertas y le dan la libertad al alma.
Por eso les regalo este poema que escribió Lucas, mi hijo.

Hoy me distraje
en el paño azul del cielo,
en el sueño de verano,
en el silencio profundo del tiempo...
Todo sufrimiento
está abierto a una nueva esperanza,
en lo más ínfimo está el alivio
para apoyarse...
Por lo demás, afuera sigue siendo igual,
hermoso y transparente,
todos los días,
el Sol sale para todos,
y el viento,
es la mejor de las excusas
para mecerse en la ilusión de la frescura...

miércoles, 16 de junio de 2010

Palabras dentro de mi cabeza

Palabras que suenan dentro de mi cabeza, sonidos que luchan por salir para ser escuchados por alguien que comprenda y pueda responder. Palabras que nombran recuerdos, que perfilan sueños, que eluden miedos o se animan a pronunciar lo impronunciable…Estoy sola, tratando de decir, de escribir cómo me siento. El ruido del televisor amortigua el silencio de la casa vacía.
Afuera, ha cesado la lluvia… La noche temprana se apodera de todo, se levanta desnuda entre los árboles que aún conservan algunas hojas amarillas. Me entristece este paisaje nocturno. Prefiero las largas tardes de verano, las noches claras que se pueden recorrer a solas o en compañía de algún otro caminante. Esas noches que traen recuerdos de aquel tiempo en que salíamos simplemente a caminar para tener la excusa de conversar un rato antes de terminar el día. Y más atrás todavía, más lejos y adentro en la memoria, aquellas noches de la infancia o la primera adolescencia, cuando éramos todos amigos y se podía abrir la puerta y “salir a jugar” en la vereda o en la calle, que era segura porque era toda nuestra.
La voz en el televisor me recuerda que es lunes y que esta mañana han muerto otras dos personas en asaltos violentos. El gobierno sigue mirando para otro lado aunque la miseria puede olerse desde su ventana y lo único que importa es el partido que se jugó, se juega o jugará y nadie se preocupa por lo que de verdad necesitamos. Respiro, recupero el sentido del tiempo transcurrido…Afuera cae otra vez una lluvia menuda, incansable, que moja de a poco. En mi cabeza toman forma figuras familiares que conversan junto al fuego del hogar. Alguien cuenta una historia y todos nos reímos. El instante se queda flotando en el aire del ahora, porque el timbre suena, como en sordina, y el hechizo se rompe. Ya son las ocho y media y una voz pregunta qué hay para la cena. Es hoy, acá, ahora…
Las palabras se acallan a la espera del próximo silencio.

viernes, 11 de junio de 2010

Las cuatro puertas de Nora: Adentro, yo

Las cuatro puertas de Nora: Adentro, yo
Máscaras que ocultan la verdadera identidad, el yo más auténtico, el único yo. Sábato habla de esas máscaras que se yuxtaponen para permitirnos una adaptación -aunque sea temporal y pasajera- a los requerimientos de la sociedad en que nos vemos obligados a movernos. Ellas se imponen, rígidas e inexpresivas, a la pura manifestación de nuestro ser desnudo. Algunos dirán que nos protegen, como un escudo que resguarda la intimidad de las miradas del afuera. Yo sé que las he visto cubriendo los rostros de los que me rodean... y también -cómo no?- ocultando el mío, este que ahora se refleja, tímido, en estas páginas.

martes, 8 de junio de 2010

De llaves y cerraduras

Está cerrado, todo cerrado. Adentro la oscuridad es compacta y negra, densa como un muro. Imposible quebrar la firmeza del roble, las bisagras de hierro que forjaron la puerta. Viejas filtraciones envenenan el aire que se adhiere, muerto, a las paredes. Hace mucho que nadie ha pisado las losas centenarias que recubren el piso...
Afuera, la hiedra prolífera tapiza los muros y la entrada, que queda casi oculta por la urdimbre de hojas. Cada tanto una suave brisa les impone un balanceo efímero y una línea de luz penetra tímida en la negrura interior. Pasa por el ojo de la cerradura olvidada y traza una recta nítida en el cuarto cerrado. A su paso se dibujan apenas los contornos del moblaje, vencido por el tiempo.
Todo dura un instante, pero trae el recuerdo del afuera, del aire limpio, del contacto... El anhelo profundo de la llave ausente.

viernes, 4 de junio de 2010

Segunda puerta .

En ocasiones la puerta es pasaje, paso fortuito de una realidad a otra o, a la manera de Cortázar, apenas una grieta o una fisura que nos permite vislumbrar el otro lado. Entonces el caminante, que es en realidad un buscador de esas verdades escondidas, siente cómo sus latidos se aceleran, sudan sus manos, la vista se le nubla: es que está a punto de ver -aunque sea sólo por un instante fugaz- más claramente y de manera más lúcida.
Sólo un instante, es lo que dura la revelación.

lunes, 24 de mayo de 2010

Adentro, yo

Andamos por la vida siguiendo una especie de libreto, como si alguien (poderoso, por cierto), nos lo hubiera escrito de antemano y nos hubiera dado, además, la orden de cumplirlo contra viento y marea, sin vacilar siquiera en las peores circunstancias... ¿Por qué tanta obstinación? Alguien dirá que así es como se vive en una sociedad civilizada, en la que cada uno debe cumplir con la parte que le toca. No valen disculpas ni demoras: el deber llama. Pero y si falta la voluntad? Porque -no nos engañemos- es como si en ese contrato que sin saber hemos firmado no se sabe cuándo ni con quién, nadie nos hubiera leído la letra chica, esa donde estaba lo importante: aquella cláusula que decía que no podías dejar de hacer eso, aunque ya no te gustara o te fuera directamente insoportable...
En esa lucha interna entre el deber y el desear se mueren nuestros sueños. En la constante, abrumadora frustración uno siente que le falta el aire, que un peso insoportable le oprime el pecho. Tal vez grite, o no porque - por supuesto- está fuera de libreto, y si grita, lo hará disimulando... Es tan difícil animarse a decir basta; resulta tan inadecuado y de mal gusto atreverse a ir contra la corriente y hacer lo inesperado. Porque de eso se trata, en realidad, de salirse de programa y ser espontáneo. Hacer por una vez, aunque sea una sola, lo que se nos da la real gana. Sería como mostrar el propio rostro, sin maquillaje ni máscara ninguna. No la cara compuesta del trabajo, ni el porte elegante de la ceremonia; no el traje sobrio, o el peinado perfecto. Por un rato, animarnos a ser nosotros mismos. Enorme desafío. Enseguida el temor surge: Y si no nos aceptan? Podrían asustarse ante nuestro nuevo yo desconocido. El espectáculo puede llegar a resultar intolerable...
Si eso ocurre, no dsesperemos. Pintar una sonrisa es buen recurso. Un guiño cómplice ayudará a restaurar el vínculo. No pasa nada, che. Y continuamos.
A la mañana, a veces, me despierto distinta. Las horas de la noche -muchas desveladas- me permiten recuperar ese otro yo que todavía sueña. El efecto dura poco. Al rato van volviendo todos los rostros que el día me impone. Entonces busco una salida: canto, leo o releo mil veces a mis autores predilectos. Hago esfuerzos por conservar mi rostro, el único auténtico, para que, cuando vengas, cuando atravieses mi puerta, vos lo veas y no me tengas miedo.

jueves, 20 de mayo de 2010

Amigas

Al pasar la puerta, la luz se enciende... Las sombras se disipan porque ya no estoy sola: han llegado, están conmigo, mis amigas. La charla se reanuda sin aclaraciones ni disculpas. Es como si nunca se hubiera interrumpido; fluye entre las tazas de café y el mate compartido. Uno puede vencer cualquier tormenta si están cerca...Las amigas, las hermanas elegidas.

martes, 18 de mayo de 2010

Primera Puerta

Estuve pensando adónde podría conducir una primera puerta…Justo la primera, ¿llevaría tal vez al camino más fácil? O como una trampa te perdería en vericuetos pedregosos y callejones oscuros… No sé, pero creo que tal vez el caminante se encontraría con una especie de laberinto borgeano, un jardín de senderos que se bifurcan y lo conducen, en unas ocasiones, por valles apacibles y verdes prados y en otras, por lugares tenebrosos y atemorizantes, como si se tratara de un “elige tu propia aventura” de los de antes, donde a la vuelta de la esquina (era tu decisión) podías encontrar a tu princesa o enfrentarte al feroz dragón. De todo pero siempre con final feliz, claro.
Ahora bien, esto de los finales felices…me parece cuento. Ya sé que hay, que existen, sí, yo sé que son posibles, pero…¿siempre? Eso sí que no.
Primer encuentro,
primeros pasos por la página blanca y vacía que espera llenarse poco a poco de ideas, de recuerdos o (qué sé yo!), proyectos que irán surgiendo con la ilusión de que alguien los lea y compartamos, o me corrijan y completen en ese ida y vuelta tan nutricio que nos trae el diálogo.
Porque de eso se trata: de hablar –escribir en este caso- dejando que la palabra fluya y abra el cauce y derrame las ideas que si no, se quedarían atascadas, secas, mudas, muertas adentro…Es que no se puede dejar de pensar ni por un segundo, así que todo el tiempo, minuto a minuto, nuestro cerebro elabora una idea tras otra – conectadas o no- arma una secuencia, se pregunta y se responde con más o menos eficacia, incluso cuando duerme.