martes, 13 de julio de 2010

Ojos nuevos


Muchas veces avanzamos entre la bruma del aburrimiento, o nos perdemos por los caminos de la deseperación, sintiendo que todo está perdido, que nada puede hacerse para cambiar nuestro destino. No es cierto que ya todo esté dicho, previsto o planeado de antemano... Todo depende de los ojos con que miremos la realidad.. Ojos nuevos, nueva mirada, necesitamos, una actitud fresca y lavadita, recién estrenada para captar esta vida que se nos ofrece plena y jugosa, tan rica... Para seguir andando como una piedrita que rueda llevada por el agua o como una hoja que se eleva tenue con la brisa. Pero siempre con la alegría del descubrimiento y la esperanza de encontrarse con el otro en un íntimo abrazo. Siempre jóvenes, a pesar del camino recorrido.

viernes, 9 de julio de 2010

El caminante

El camino se estira y se curva a lo lejos. Desaparece por un trecho, para luego reanudar su dibujo de serpiente empedrada. ¿Va o viene? No importa. Es un camino: es su esencia el ser nexo y contacto entre dos puntos. El caminante pasa por allí, abstraído tal vez, pensando en lo que ha dejado o avizorando lo que encontrará... El camino lo ve pasar, inmutable (no es su deber de camino interpelar a los que lo transitan). Sólo está, existe para permitir el viaje.
Y el viajero es libre de elegir el rumbo. El sabor de la libertad impregna su paso. Unas veces se le hace muy fácil, como si avanzara sobre el agua. Otras, en cambio, las piedras afiladas hieren su pies y la soledad lo agobia. Entonces su voluntad lo impulsa y lo sostiene. No se altera porque sabe que al final del camino alguien lo espera. Intuye que el retorno es posible. No olvida que lleva consigo lo más importante, algo que no se deja atrás aunque sea mucha la distancia recorrida. Guarda en el alma el cariño inamovible de los suyos, algo que nunca cambia ni se pierde.

A veces creemos que estamos lejos de los seres queridos porque no podemos verlos pero su imagen, su cálida presencia están siempre con nosotros.

domingo, 4 de julio de 2010

Los sueños

Agua y piedras. El árbol, apenas sostenido, resiste con firmeza los embates del viento, que ha intentado vencerlo desde siempre. Su tronco retorcido se inclina y mantiene sin embargo un equilibrio casi imposible a la orilla del lago...Se aferra a la vida con sus raíces curvas como garras. El ambiente es hostil pero él insiste en su dolorosa postura interrogante...¿Por qué no puedo vivir en este sitio?
Como el árbol, así nos aferramos nosotros también a nuestros sueños. Ciegos a lo evidente, seguimos intentándolo aunque todo nos duela, aunque el esfuerzo nos desgarre las entrañas. Lo importante es seguir.

viernes, 2 de julio de 2010

En diálogo

Del otro lado, cerca, aun a pesar de la distancia física, están ustedes. No los otros que no saben o no escuchan, no, no ellos, sino ustedes: el tú multiplicado que me escucha y comprende lo que digo. A ustedes, entonces, me dirijo. Quiero que sepan cuánto los necesito, hasta qué punto su presencia -su existencia,digo- me define. Soy yo, en contraste y contrapunto. Mi palabra en su oído, ideas compartidas, compañía. Sin ustedes, mi voz se moriría devorada por la soledad, entre las piedras del silencio.
Cuando se piensa en comunicación se presupone un vínculo entre el emisor y el receptor, pero también es fundamental que ambos compartan el mismo código. Sólo así el mensaje podrá ser captado y comprendido. Ahora bien, yo digo: el mensaje no es aquello que el emisor formula o codifica, sino más claramente, eso que el receptor recibe y comprende. ¿Cuánta información, cuántos matices se perderán en el camino?
Pienso y escribo. Leo y me impregno del pensamiento del que escribe, pero ¿será suficiente? Tal vez algo importante se pierda en cada transvasado. Quizás algo invaluable se haya perdido ya definitivamente. Todo es cuestión de interpretaciones, decía Nietzsche, y de ese modo, nuestro mundo está formado por la superposicón de múltiples ficciones, que son nuestras formas de entender la realidad.
¿Cuál se habrá puesto en juego en este rato que llevamos conversando?

lunes, 21 de junio de 2010

Remanso


El agua fluye serena y clara...En el horizonte se recorta una hilera de árboles esbeltos. Su ramaje se mece al compás del viento de la tarde. El tiempo se ha detenido en la cima del cerro, rueda silencioso entre las piedras resecas. Sólo el agua fluye en este cuadro quieto.

jueves, 17 de junio de 2010

Palabras que abren puertas

Hay palabras duras, compactas, pétreas, densas, sólidas, férreas, implacables,viscosas... Esas son las palabras que cierran, traban, ocultan, endurecen, empantanan, secan todo, lo matan... Pero hay otras, palabras dulces, livianas, tenues, frágiles palabras, bailarinas, melodiosas... que abren todas las puertas y le dan la libertad al alma.
Por eso les regalo este poema que escribió Lucas, mi hijo.

Hoy me distraje
en el paño azul del cielo,
en el sueño de verano,
en el silencio profundo del tiempo...
Todo sufrimiento
está abierto a una nueva esperanza,
en lo más ínfimo está el alivio
para apoyarse...
Por lo demás, afuera sigue siendo igual,
hermoso y transparente,
todos los días,
el Sol sale para todos,
y el viento,
es la mejor de las excusas
para mecerse en la ilusión de la frescura...

miércoles, 16 de junio de 2010

Palabras dentro de mi cabeza

Palabras que suenan dentro de mi cabeza, sonidos que luchan por salir para ser escuchados por alguien que comprenda y pueda responder. Palabras que nombran recuerdos, que perfilan sueños, que eluden miedos o se animan a pronunciar lo impronunciable…Estoy sola, tratando de decir, de escribir cómo me siento. El ruido del televisor amortigua el silencio de la casa vacía.
Afuera, ha cesado la lluvia… La noche temprana se apodera de todo, se levanta desnuda entre los árboles que aún conservan algunas hojas amarillas. Me entristece este paisaje nocturno. Prefiero las largas tardes de verano, las noches claras que se pueden recorrer a solas o en compañía de algún otro caminante. Esas noches que traen recuerdos de aquel tiempo en que salíamos simplemente a caminar para tener la excusa de conversar un rato antes de terminar el día. Y más atrás todavía, más lejos y adentro en la memoria, aquellas noches de la infancia o la primera adolescencia, cuando éramos todos amigos y se podía abrir la puerta y “salir a jugar” en la vereda o en la calle, que era segura porque era toda nuestra.
La voz en el televisor me recuerda que es lunes y que esta mañana han muerto otras dos personas en asaltos violentos. El gobierno sigue mirando para otro lado aunque la miseria puede olerse desde su ventana y lo único que importa es el partido que se jugó, se juega o jugará y nadie se preocupa por lo que de verdad necesitamos. Respiro, recupero el sentido del tiempo transcurrido…Afuera cae otra vez una lluvia menuda, incansable, que moja de a poco. En mi cabeza toman forma figuras familiares que conversan junto al fuego del hogar. Alguien cuenta una historia y todos nos reímos. El instante se queda flotando en el aire del ahora, porque el timbre suena, como en sordina, y el hechizo se rompe. Ya son las ocho y media y una voz pregunta qué hay para la cena. Es hoy, acá, ahora…
Las palabras se acallan a la espera del próximo silencio.