lunes, 25 de abril de 2011

Con GPS hacia el destino

Tenemos un GPS. Sí, uno de esos aparatitos que te dicen dónde estás, para dónde vas, de dónde venís, todo!!! Es raro esto de saber todo. Apabullante, no deja lugar a dudas... Es realmente... es-ca lo-frian-te. Sí. Y saben una cosa? Lo único que no te dice (quizá ni él lo sepa) es para qué vamos adonde vamos...
Paradojas de las nuevas tecnologías.

sábado, 26 de marzo de 2011

Las mil y una miradas

Mil y una miradas han recorrido ya estas páginas... Cada una de ellas ha dejado su huella y se ha llevado algo. Una palabra, una idea, quizás apenas un signo...En ese ir y venir de los ojos entre las líneas se produce el milagro: ustedes y yo nos comunicamos, hacemos contacto desde el rincón más íntimo, ése donde uno se encuentra consigo mismo, sín tapujos ni máscaras. Solos él y su yo verdadero.

lunes, 14 de febrero de 2011

Destino

Camino por senderos que rara vez se bifurcan... Pareciera que hay un destino, una meta al final (preestablecida?), esperándome en alguna parte. Yo no la veo desde donde me encuentro; me rodean arbustos casi siempre epinosos. Pero, a veces, el viento de la tarde -cuando se levanta esa brisa fresca, distinta- mueve un poco las ramas y puedo adivinar a lo lejos algo como una entrada o una salida, un paso o pasadizo hacia otro lado. Claro que no sé hacia dónde me llevaría si es que alguna vez lo alcanzara... Caminar hacia allá parece lo único posible. Dejarse llevar más que andar por la propia voluntad, como si una fuerza ajena a mí me impulsara. Algo inexplicable, desconocido, pero cierto. Y así aparezco un día en otro sitio, en otra situación, sin saber cómo llegué ahí...
Entonces, una palabra, la mirada de los que me quieren y conocen mis pasos perdidos me devuelven el sentido. Le dan sentido a este mi andar descaminado, sin rumbo cierto pero que llega siempre al mismo punto: ese donde ellos me esperan.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Afectos

En familia...
Nadando en las aguas claras del afecto seguro, ávidos de contacto y de miradas cómplices... En la evocación permanente de momentos vividos hace tiempo, allá lejos, cuando éramos tan jóvenes que la vida nos parecía todavía un libro que esperaba ser escrito con las ilusiones y el miedo propios de la falta de experiencia. Así pasamos estos días , siempre pocos, paladeando cada instante para guardarlo en la memoria como una joya valiosa, rara, de esas que hay que proteger para que no se pierda.
Charlas y kilómetros de ruta, playas y sonrisas, paseos y fotos, la risa de la tía, cataratas y tucanes, los asados y el postre de Menchu...Todo junto, en un rincón tibiecito del corazón.
¡ Hasta la vuelta!

sábado, 27 de noviembre de 2010

Al borneo

Ayer escuché la palabra borneo en una expresión y en un contexto que llamó mucho mi atención...
Estar "al borneo", dijo María.
Yo siempre pensé que ese nombre era el de una isla de la Polinesia: al menos eso recuerdo de mi viejo libro de Geografía aquel que estudiábamos hasta el cansancio con la inolvidable Delia Blanco. Pero ayer descubri que en la navegación a vela la palabra "borneo" se refiere a las sutiles variaciones en la dirección del viento. Y parece que se usa para decir que la embarcación está a merced de los caprichos del aire. Puede estar anclada o sujeta a una boya, pero igual moverse libre al impulso de las ráfagas o de la brisa.
Ah, quién pudiera ser velero! Para dejarse hamacar por las alas del viento, sin oponer ninguna resistencia, como si no pesáramos nada, o mejor, como si nada nos pesara. Flotar en el agua calma o tempestuosa sin procupaciones ni temores. Estar, simplemente, en una especie de goce extasiado de los sentidos, dejarse llevar pero sin ir a ningún lado.
Me encantó la palabrita. Quiero eso para estos días: estar al borneo, entregar mi voluntad a los vientos que soplen, sin pensar nada más.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Del hábito de releer

Estuve releyendo...Siempre lo hago. Es como encontrarnos otra vez con un viejo amigo... Es redescubrir por qué lo elegimos alguna vez, por qué lo seguimos queriendo. Pueden pasar semanas, meses, años: no importa. Él nos espera con su amistad intacta. Releo y me pregunto quién era yo cuando nos encontramos por primera vez... Qué fantasías poblaban mi imaginación? Qué miedos me quitaban el sueño? Releo y me re encuentro con esa que yo era. Aquella niña tímida, una adolescente curiosa, la estudiante ávida...o tal vez la docente en busca de una lectura placentera...
Releo y al hacerlo, me sorprendo a cada paso, en cada curva del camino que forman las palabras. A veces, el sendero me lleva al reconocimiento: ahí estoy enredada entre metáforas o nadando en las azules aguas de la poesía. En ocasiones se hace más difícil, como si el tiempo hubiera borrado en parte mis huellas. Pero de pronto ocurre: una palabra me hace un guiño y veo al amigo de siempre que me espera con las páginas abiertas...

viernes, 29 de octubre de 2010

Cae la lluvia sobre mi corazón

LLueve rítmicamente sobre la escalera del patio. Sucesivos toc toc toc que a veces se alargan y se hacen fluidos en un pleeep que queda un instante suspendido y mudo, para reanudar luego en toc toc toc...
Adentro la penumbra de esta tarde gris se adueña de mi alma. Soledad, tristeza, encierro que nada puede romper, ni siquiera la lectura -siempre los libros han sido mi escape y mi refugio. Esta vez no, nada alivia la dureza de esta prisión que me comprime y me asfixia...
Afuera, el agua cae lenta pero sin pausa imitando el pulso de mi corazón.